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A pesar de que la tendencia hacia los espacios de trabajo abiertos ha ganado popularidad en los últimos años, no siempre es la mejor opción para todas las empresas. Mientras que estos espacios fomentan la colaboración y el trabajo en equipo, también pueden generar distracciones, por ello es fundamental encontrar un equilibrio que permita tanto la interacción social, como la concentración individual, adaptando el diseño a las necesidades específicas de cada equipo.
Al final, la oficina perfecta no es totalmente abierta ni estrictamente cerrada: es flexible, intencional y construida alrededor de las personas que le dan vida.